¿Por qué nos gustan los niños? Porque en ellos todo es nuevo, original, imprevisible. Nada de lo que hacen o dicen se conforma a lo establecido; simplemente, ignoran qué es lo establecido, y por ello mismo su lenguaje, como sus actitudes, parece recién creado, recién inventado. Someten la realidad a un constante proceso de reinvención; son creativos en el sentido más hondo de la palabra,