Con motivo del Día Mundial del Síndrome de Down, repetimos palabras como inclusión, diversidad o igualdad. Sin embargo, la realidad social y jurídica que rodea a estas personas revela una contradicción profunda: proclamamos su valor, pero seguimos permitiendo que su derecho a la vida sea más frágil que el del resto. Hoy, en España, un bebé con síndrome de Down puede ser abortado dos meses más tarde que cualquier otro (Ley Orgánica 1/2023). Ya al nacer no todos tenemos los mismos derechos.