Escribía James M. Barrie, en la eduardiana ‘Peter Pan’ y en clave de narrador, que a las estrellas más viejas se les ponían los ojos vidriosos y rara vez hablaban, pero que las pequeñas todavía sentían curiosidad. La infancia siempre será un instante perfecto y sutil para compartir el valor de las pequeñas grandes cosas como la gratitud.