España vive distraída. Tal vez porque la política española no sabe a dónde va y desvía su atención hacia escenografías parlamentarias y polémicas de baja intensidad, lejos de lo que de verdad importa: la vivienda imposible, las pensiones en el aire, la natalidad en caída, la educación desfondada, la justicia paralizada por el ruido. Una política que no mira termina enseñando al ciudadano a no mirar. A esa España llega León XIV. Recorrerá Madrid, Barcelona y Canarias con un lema escueto, tomado del Evangelio de san Juan: